El violonchelo, o abreviadamente cello (pronunciado «chelo»), es el tercer instrumento de la familia de la cuerda frotada con arco a la que pertenecen también el violín y la viola. Se toca sujetándolo entre las piernas y apoyando el instrumento en el suelo mediante una pica de metal. Por ello, el instrumentista debe tocar siempre el cello sentado, y no como el violinista, que puede hacerlo de pie.
Su construcción es igual a la del violín, aunque el tamaño del cello es mayor, unos 77centímetros de extremo a extremo de la caja, frente a los 45 de la viola y los 36 del violín, y su sonido ocupa una extensión bastante más grave que la de ambos instrumentos.